Ayer gracias a mi agudísima observación del mundo que me rodea (lo que se traduce en una bofetada de realidad dada por unas palabras de mi jefa) me dí cuenta que me es más fácil cerrarme y empoderarme de la cima estableciendo así una distancia afectiva abismal que entregar mi yo interior salvaguardándome del dolor que podría llegar a causarme el no dar la talla.
Mis alumnos, mi mamá, mi papá, mis hermanas, algunos amigos, mis compis de trabajo...
"dar un carcaj con flechas y ponerse un blanco en el pecho. se supone que existe un pacto de no agresión, pero si ese pacto se rompe... es una carnicería"
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