lunes 21 de noviembre de 2011

Día 1: compostera

Siempre me gustaron las mascotas, siempre tuve mascotas. Pero desde que vivo en España sólo pude criar unas lombrices que se me escaparon un día de lluvia con tal de no morir ahogadas, y eso que hasta las duché un día porque tenían gusanitos-larvas de moscas, les cambié toda la tierra y las lavé una por una. Las alimentaba, les hablaba y las adoraba. Pobres, no pudieron soportar tanta atención y se fueron en busca de una vida más holgada.

Hoy comienzo mi segundo intento en la cría de lombrices, espero que estas puedan cogerme un poco de cariño y no se me escapen tan pronto.

"¡Qué voz tenía! ¡Y qué manera de posar levemente sus dedos sobre el mundo entero de aquel instante!"